Papel y boli.

Tienes el poder, tienes las armas: te tienes a ti. Es el momento de soltarte, de escribir.
Escribas lo que escribas, (si no quieres) nadie sabrá quién eres , qué quieres, qué buscas, qué anhelas, qué te sucede o qué te come el coco día y noche.
O sí.
Todo depende de si lo escribes o no.

(Ahora imagina que ese papel en blanco está justo en los comentarios de esta entrada.)

3 comentarios:

  1. Tu mirada no fue la misma desde entonces y yo me ahogué más de la cuenta.

    ResponderEliminar
  2. Al levantarme vi una meseta , increiblemente verde, las libelulas volaban a su libre albedrio, caños por todas partes , rico en afluentes por todos lados, cienagas escondidas. Precioso al atardecer, sin embargo en el cielo habia un precioso pegaso alado, y no se por que, pero todos sabiamos que era algo malo.

    Al atardecer cuando ya nos habiamos olvidado del mismo, el caballo empezo a chillar, todos supimos que al rey le habian tonsurado. No se por que, pero supimos que no volveria a amanecer jamas, y que no volveriamos a ver la meseta ni sus libelulas jamas. Lo peor, no es eso, es que ellas tampoco sabian que jamas saldra el sol de nuevo

    ResponderEliminar
  3. Valiente.

    No sé de donde vienes
    Ni a donde vas,
    Pero te cuelas con todo lo que tienes
    Y me dejas por atrás.

    El aire huele a ti,
    pero hace mucho que no lo respiro
    y las mariposas que yacen en mí
    Anhelan tu suspiro.

    "Calla... que callado estás más guapo"
    Grito... que gritando soy valiente.

    ResponderEliminar